En un paisaje bucólico, a sólo unos minutos de las playas de arena de la bahía de Somme y del Parque ornitológico de Marquenterre, te espera una encantadora granja de Picardía con auténtico encanto en otro tiempo. La hospitalidad y el ambiente cálido no son palabras vacías en ese camping familiar de 120 alojamientos en un ambiente cogedor.
En el patio de la granja de la Ferme des Aulnes, una piscina cubierta y climatizada garantiza horas de diversión en familia. Un baño de burbujas te permitirá relajarte. ¡Y una piscina infantil lúdico hará el placer de tus hijos!
Entre los bancos de arena y las dunas blancas y grises de la bahía de Somme, la Somme y la Manche se encuentran, se mezclan y se evitan, creando un magnífico paisaje cuyos colores cambian con el tiempo y las mareas. Tierra con una naturaleza preservada, la bahía de Somme es un paraíso para las aves migratorias, que se detienen aquí por miles, y para las focas, que han establecido aquí su hogar.
La Somme es también una tierra de historia y de ocio donde el hombre ha construido catedrales que tocan el cielo, como en Amiens, y ciudades balnearias con un encanto de antaño cuyas extensas playas de arena fina invitan a practicar la vela.
En un paisaje bucólico, a sólo unos minutos de las playas de arena de la bahía de Somme y del Parque ornitológico de Marquenterre, te espera una encantadora granja de Picardía con auténtico encanto en otro tiempo. La hospitalidad y el ambiente cálido no son palabras vacías en ese camping familiar de 120 alojamientos en un ambiente cogedor.
En el patio de la granja de la Ferme des Aulnes, una piscina cubierta y climatizada garantiza horas de diversión en familia. Un baño de burbujas te permitirá relajarte. ¡Y una piscina infantil lúdico hará el placer de tus hijos!
Entre los bancos de arena y las dunas blancas y grises de la bahía de Somme, la Somme y la Manche se encuentran, se mezclan y se evitan, creando un magnífico paisaje cuyos colores cambian con el tiempo y las mareas. Tierra con una naturaleza preservada, la bahía de Somme es un paraíso para las aves migratorias, que se detienen aquí por miles, y para las focas, que han establecido aquí su hogar.
La Somme es también una tierra de historia y de ocio donde el hombre ha construido catedrales que tocan el cielo, como en Amiens, y ciudades balnearias con un encanto de antaño cuyas extensas playas de arena fina invitan a practicar la vela.